Hoy el enemigo no es político, ni es rey, ni es un tirano, es más, ni siquiera es humano.
El enemigo de hoy es una vaca.
Pero no es una vaca cualquiera, esta es una vaca que en un solo día sembró más muerte y destrucción que un ejército de vacas, o de bueyes.
Es más, este torvo animal causó más muertes que las que ha causado la inundación en Tabasco, y es que ayer esta vaca asesinó a seis personas en cuestión de minutos y dejó heridas a otras más. ¿Cómo logró semejante atentado? Causando tres accidentes automovilísticos en la autopista Guadalajara-Colima.
Y no vayan a pensar que en el mismo incidente perecieron todos. No, señoras y señores, fueron tres —repito— tres accidentes distintos y un solo elemento en común: la vaca.
Primero fue una camioneta en la que viajaban cuatro mujeres jóvenes y un hombre quienes murieron tras el impacto.
Luego fue una furgoneta en la que iba una pareja la que chocó contra el mortalmente estorboso animal, en ella murió el conductor y sobrevivió su mujer.
Más tarde otro auto se impactó contra la vaca y se volcó, aunque ahí todos salvaron la vida.
¿Podemos hablar de un acto de terrorismo vacuno o de una vaca extremadamente idiota? Tal vez tanto la vaca como los viajeros accidentados y nosotros mismos no seamos más que peones en el tablero de Dios, siempre listos para ser sacrificados en una jugada; pero... ¿qué clase de jugada es esa? ¿Qué clase de enfermo podría utilizar a la misma vaca para provocar tres tragedias consecutivas? Por eso por momentos me invade la idea de que sí fue un acto premeditado y de legítima mala leche de la vaca, un acto suicida movido por el resentimiento contra el género humano que, lamentablemente, no ha podido llevar una buena relación con los bovinos, no porque no quiera, sino por cuestiones alimenticias.
Ante la inquietud de conocer las motivaciones de esta vaca maldita para proceder como lo hizo he desarrollado las siguientes hipótesis:
1.- La hipótesis de Al Gore: La vaca actuó así por culpa del calentamiento global.
2.- La hipótesis de Felipe Calderón: No debemos lucrar políticamente con la vaca.
3.- La hipótesis de Marcelo Ebrard: Tal parece que gobernación no quiere que estemos cerca de la vaca.
4.- La hipótesis de Fabiruchis: La vaca prometió llevarme con unas chavas buena onda.
5.- La segunda hipótesis de Calderón: La luna pudo influir en el comportamiento de la vaca.
6.- La hipótesis del rey de España: ¿Por qué no te callas?
En fin, la verdad es que se trata de una desgracia y no debería hablar en estos términos de lo sucedido, pero permítaseme una vez más culpar a la vaca de esta situación. De no ser por ella esto se habría quedado en la nota roja. Pobre vaca desgraciada, tal vez sólo quería, como el pollo que cruzó el camino, llegar al otro lado.
Y lo logró: la vaca también muuuurió.

Por: Fernando Rivera Calderón | Opinión Martes 13 de Noviembre de 2007 | Hora de publicación: 01:00